regreso al hogar, cansados, juntos, en familia.
Diez de la noche:
niña en cuna, de pie, quiere jarana;
papá cansado, reposa cabeza en cuna.
La pequeña mano acaricia pelo con ternura,
¡Apo, papá! ¡Apo!
Poesía en tres palabras.
Historia de nuestro crecimiento como familia
La semana pasada me llegó un correo de la Universidad de Padres on-line informándome de que estaba abierto el periodo de matriculación para el curso 2010/2011. Lo cierto es que desde que escuchamos en la radio a José Antonio Marina explicando el proyecto, teníamos ganas de participar, conocer y aprender con la pedagogía que propone. Nuestra ilusión por seguir creciendo había encontrado una fuente interesante de conocimientos.
Sin embargo, viéndolo ahora más de cerca, nos surgen también algunas dudas que queremos compartir. En primer lugar, y aunque siempre me ha gustado leer y formarme, me doy cuenta de que cuando no has leído sobre algún tema de la educación de los hijos (ya sea alimentación, sueño, aprendizaje...) actúas guiado por el instinto y con más naturalidad, que es algo que estamos perdiendo en esta sociedad de la información (saturación de información, en muchos casos). Esto me hace plantearme una pregunta: ¿es más importante seguir las ideas que nos propone alguien formado o dejarte guiar por tu instinto natural?
Seguramente depende de cada caso y de las circunstancias, pero en general es muy interesante tener una opinión propia antes que escuchar las ajenas: si coincides, te sentirás reforzado; si no es así, te llevará a revisar tus planteamientos; pero lo que no parece lógico es aceptar como propias ideas ajenas sin plantearte la validez de las mismas, teniendo en cuenta que los niños no son ciencia exacta.
Además, dentro de la propuesta de la UP online, nos llama la atención la frase “para educar a un niño, hace falta la tribu entera”, es decir, que toda la sociedad debe ayudar en la educación de los niños y que la Universidad de Padres se plantea también como un espacio de encuentro e intercambio de experiencias entre padres. En nuestro caso, tenemos muchos familiares y amigos cercanos con hijos, que nos permite intercambiar opiniones con ellos, pero la oportunidad de hacerlo también con gente desconocida (de distinto entorno, distintas costumbres, distinta...) nos va a animar a apuntarnos para conocer la experiencia.
Y tú, lector amigo, ¿crees importante y/o necesario contrastar la educación de tus hijos con otros padres?¿buscas aquellos que ves más parecidos para reafirmarte en tu conducta o los más distintos para poder aprender de las diferencias?
Imagen tomada de http://aunanarizpegada.blogspot.com
Era nuestra primera noche en casa con Sara, y todavía no contaba con 3 días de vida; fue al levantarla del moisés cuando, tras una primera tos de atragantamiento, continuó con la respiración entrecortada, doblando violentamente el cuerpo hacia atrás, sin abrir los ojos y sin ser capaz de romper a llorar. El informe del hospital decía así:
“A los 2 días y 20 horas de vida, al despertarla para darle la toma, refieren los padres un episodio de hiperextensión de cuello y tronco, con polipnea y cambio de coloración facial, de pocos minutos de duración.”
Bueno, en realidad nosotros dijimos que habían sido más de 5 minutos, pero no se lo creyeron. Lo cierto es que se nos hizo un mundo, pero nos costaba precisar exactamente lo que pasó. El color de la cara, que nosotros recordábamos moráceo, fue determinante para su ingreso.
Después de varios días y múltiples y diferentes pruebas, “sólo” le detectaron un Virus Respiratorio Sincitial que se manifestó como un simple resfriado, pero fue mucho lo que aprendimos en esos 5 días que compartimos fatigas.
En primer lugar, descubrimos la fortaleza que tiene un bebé recién nacido. Estamos acostumbrados a verlos acostados, casi inmóviles y no somos conscientes de la fuerza y las capacidades que tienen ya, del desarrollo que han realizado durante los 9 meses de vida intrauterina.
También nos impresionó su capacidad de defenderse y de luchar por la vida. No podemos saber lo que ella sintió dentro de sí, pero lo que vimos claro fue que ella sola descubrió lo que le estaba pasando, y ella sola fue capaz de salir adelante, mientras yo la mantenía en brazos y le hablaba, pero absolutamente incapaz de hacer nada para ayudarla.
Creo sinceramente que este episodio cambió mi forma de ver a Sara y ha condicionado mi relación con ella y la manera de tratarla: para mi ella es una personita, como cualquiera de nosotros pero más chiquita. Sé que entiende más de lo que parece y de lo que puede expresar; sé que tiene capacidades que no desarrolla mientras piensa que no las necesita, como las primeras palabras, gatear o andar, pero hay que respetar a que ella quiera hacerlo; y me lleva a ser exigente con ella, porque veo que ella responde, siempre según sus propios ritmos. Y muy importante también, me doy cuenta de que más a menudo de lo que nos creemos sabe lo que quiere, sabe mejor que nosotros lo que necesita y lo manifiesta como puede, lo que me lleva a estar atento a sus necesidades.
Así que quiero animar a todos los padres, aunque no hayan vivido una experiencia de este tipo, a confiar en estas personitas y dejarles que experimenten y descubran, en vez de verlos y tratarlos como muñecos de bebés, a escucharles y responder a sus necesidades, porque si lloran es que algo les pasa.
A menudo son los niños la escusa para el consumo desmedido e innecesario y muchas veces con un poquito más de esfuerzo podemos tener una actitud mas coherente y responsable con el medio ambiente. Es posible adelantarse a las situaciones para que luego sean más fáciles esas opciones ecológicas. Por ejemplo, otras ideas que estuvimos proponiendo para que la llegada al mundo de estos preciosos bajitos sea más económica y también mas ecológica:
Tenemos que ver la llegada de nuestros pequeños como una oportunidad para reflexionar sobre las actitudes que tenemos, muestro estilo de vida y también tener claro lo que queremos transmitir a nuestros hijos, ¿qué queremos que aprendan? Eso es exactamente lo que tenemos que mostrarles con nuestro ejemplo continuo, que como sabemos es vital para el aprendizaje.
Y, por supuesto, Reducir, Reutilizar y Reciclar "apechuscos" y ropa del bebé. Heredar, esta acción que parece que está pasada de moda en esta sociedad actual; para nosotros está siendo precioso pensar que algunas de las cositas que nuestra nena utiliza o le ponemos nos las han pasado de niños o familias que queremos tanto, la confianza de te presto y me hace ilusión que lo lleve son maravillosas. También es bueno preguntar a otras madres lo que realmente se necesita y lo que no y conocer cuál es el estilo de los padres, quiero decir, para algunas familias el fular o mochila portabebés es utilísima, ya que les encanta pasear, salir al campo a menudo, pero si resulta que la persona a la que tú le preguntas sólo va en coche de un lado para otro pues seguramente no la verá útil ni necesaria.