En nuestra vida diaria hay muchas cosas
que forman parte de nuestra rutina, de nuestra cotidianidad, y
hablamos entonces de que nos hemos acostumbrado o malacostumbrado.
Curiosamente, la definición de malacostumbrar
incluye la doble acepción de adquirir malos hábitos o de mimar en
exceso.
En particular, cuando hablamos de los
niños, las costumbres están basadas en el cariño, a veces incluso
en mucho cariño, y unos pocos pequeños tienen la suerte de estar
malacostumbrados, llevando a otros a pensar que en realidad han
adquirido malos hábitos. Creo que me estoy liando; en el fondo, creo
que la palabra está un poco pervertida ya cuando hablamos de los
niños, y no se aplica el mismo criterio cuando se habla de otras
relaciones, por ejemplo, de las parejas.
Si un recién nacido llora para que le
cojan sus papás en brazos y le coges, te dicen que se malacostumbra
(exceso de cariño, recordad); pero si fuera tu pareja quien te llora
y te acercas, le das la mano y la consuelas, serás muy sensible (o
insensible si no lo haces). Quizás la pregunta no sería tanto si
los niños se acostumbran o no a los brazos, sino si cogerlos en
brazos es bueno o malo.
Si un niño reclama tu atención para
que juegues con él, para que le escuches, y tú coges la costumbre
de estar pendiente y hacerle caso, al niño le malacostumbras; pero
si es a tu pareja a quien escuchas, a quien acompañas, entonces eres
atento, cercano o cariñoso.
De hecho, se considera que el bebé
adquiere buenos hábitos cuando se queda tranquilo en la hamaca,
cuando después va a la guardería y no llora; después pasará al
colegio sin rechistar y se quedará en el comedor para seguir
cogiendo buenas costumbres...
Y los padres nos contentamos con que es
lo mejor para ellos, y que los niños se acostumbran, cuando en el
fondo lo que más deseamos es estar con ellos, verles crecer,
hacerles reír y compartir las tardes de juegos, dándoles todo el
cariño que podamos, incluso en exceso.
Y cuendo cambian las circuntancias y ya
no es posible... sí, claro, los niños se acostumbran ¿y nosotros?
¿qué hacemos con nueztroz agujeditoz?

Dedicado a mis niñas y a
todas las mamás (y los papás) que dejan a sus bebés para
reincorporarse al trabajo
Muy bonita entrada!! Y desde luego las distancias son una lástima (ya sean físicas o emocionales). Sin embargo sí creo que se utiliza igual con los niños que con otras relaciones (yo al menos), considerándose malacostumbrar todo aquello que refuerza conductas indeseadas a largo plazo a costa de "tranquilidad" a corto plazo: Dar una chuche para que el niño se calle, dejarle hacer algo inapropiado sólo para que TE deje de molestar...
ResponderEliminarEn el ejemplo que pones, el problema de coger en brazos no es el exceso de cariño (¿exceso?) sino reforzar que el niño lo demande de una determinada forma que a largo plazo es peor para todos (niño, que aprende métodos que no le van a valer; padres que cortan la llantina pero provocan mil más en el futuro). Hay que cogerles siempre que se pueda, darles todo el cariño que se tenga, y a la vez enseñarles a que la forma de conseguirlo no es con comportamientos OPERANTES (diferencia entre un llanto por dolor físico o emocional y uno de lloro-para-conseguir-esto-porque-me-han-enseñado-que-funciona) negativos, sino promoviendo formas de comunicación emocional mejores.
Mucho ánimo con la reincoporación!!
Bueno, bueno, a ver si cuando tengas niños dices lo mismo, jeje. Pero de momento, digo que yo tampoco quiero reforzar "conductas indeseadas a largo plazo", aunque a veces no es tan sencillo el acuerdo sobre esto. Otros ejemplos más, practicar el colecho (dormir con el bebé), ¿es una conducta indeseada? ¿y dormir al bebé en brazos?
ResponderEliminarTambién el tema del llanto merece una mención especial, ya que en los primeros meses para los bebés es su modo de comunicarse. Con 4 ó 5 años seguramente pueda ser controlado para conseguir algo, ¿y entre medias? ¿cómo sabes si el origen del llanto es una necesidad real o no?